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 NORUEGA (I) CABO NORTE A LOFOTEN

 Escribe el relato: JMG García

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UN PASEO POR NORUEGA

INTRODUCCIÓN

Sabíamos de sus dramáticos paisajes, su clima benigno, su aire cristalino...(Islas Lofoten)

En el verano del 2005, después de unos cortos viajes de adaptación al vehículo, estrenamos de verdad, nuestra Autocaravana con un viaje que nos llevó hasta Cabo Norte.

Esta vez si que tendré que apoyarme bien en los Mapas y Documentación recogida, ya que la memoria y especialmente con estos enrevesados nombres me flaquea.

El viaje del año pasado a Gran Bretaña fue pletórico de historia y lugares bellos y grandiosos, gran parte de ellos construidos por el hombre, pero en cuanto a naturaleza nada de lo que he conocido hasta ahora hace sombra a Noruega.

Recuerdo al respecto un encuentro con un sacerdote inglés jubilado de una congregación protestante y que en su labor apostólica había recorrido más de medio mundo. Coincidimos contemplando desde una considerable altura, la desembocadura de un pequeño fiordo y me confió en un español “caribeño” sus pensamientos.

Ocurrió así… teníamos a nuestros pies diminutas casitas diseminadas en las verdes praderas, un mar azul glorioso que al perderse en la desembocadura adoptaba tintes más suaves… justo en el horizonte, apenas sombreadas unas islas… en la ladera de enfrente el juguetear de la carretera por la que habíamos llegado hasta aquí. 

Sin haber mediado palabras, no pudo reprimirse y de sopetón exclamó… ¡Esto señor… esto confirma la existencia de Dios más que mil sermones… qué o quién puede sino crear tanta belleza!

Les aseguro que no es inventado… dio la casualidad que en aquél momento estaba yo más interesado en admirar de refilón a una deslumbrante muchacha rubia Noruega que estaba tomando el sol sentada en una roca a unos pocos pasos de nosotros… Pensé que “justo” me había leído el pensamiento y claro, mi sobresalto fue de órdago… tanto es así que al no entender mi sorpresa, el pobre hombre se sintió obligado a aclarar y reforzar su razonamiento contándome que estando él en Nueva Zelanda y en uno de los más bellos rincones de aquellas islas, otro sacerdote nativo le confió que por allí se decía a la vista de aquellas maravillas “que eran dignas de Noruega”

Farfullé unas palabras de asentimiento que confortaron al misionero, pero no sé si en su interior le quedó una duda sobre qué errónea expresión de su español podría haber usado para provocar tamaño desconcierto en mi persona…

CABO NORTE

Pero entremos en “faena” y les cuento que el viaje para llegar a Noruega queda eclipsado por el momento en que estando todavía en Kangasniem (Finlandia) avistamos las primeras montañas del otro lado de la frontera. Hasta entonces, salvando las Ciudades, terreno llano hasta el infinito, lagos (muchos todavía helados) y bosques y más bosques… lo mismo en Suecia que en Finlandia.
 

Episodios puntuales de este viaje de ida, quedan para otros relatos que ahora alargarían éste en demasía…

Pasaré un poco rápidamente por el extremo Norte del que francamente pienso que no merece la pena el esfuerzo de recorrer tantos kilómetros, a no ser de quererse colgar como nosotros, la pírrica medalla de haber llegado al punto máximo en latitud del continente europeo.

El precio del peaje del Túnel que une el extremo final con Honningsvag es de escándalo (unos 120 Euros… en cada sentido!) y se escudan en decirte que no lo han variado desde que se abrió el túnel y aún entonces aplicaron la tarifa que cobraba el Ferry. Al intentar, inútilmente claro, razonar con el muchacho que cobraba el peaje lo desproporcionada que era la tarifa… me dijo que los italianos teníamos mucho dinero, tampoco sirvió de nada sacarle de su error sobre nuestra nacionalidad.

En cualquier caso y para mas INRI, una fuerte ventisca de agua-nieve nos acompañó aquél 2 de Junio de 2005, en que pisamos los últimos kilómetros del extremo norte de la Europa continental (71 grados 1 minuto Latitud Norte) cubriéndonos de blanco. El hecho también tuvo su “aquél” imaginándome por unos minutos como un arriesgado explorador luchando contra los elementos… 

Pero, lo inhóspito del tiempo nos convenció de que una vez visto y fotografiado lo mejor era retirarnos 35 Km al sur hasta el Camping cercano a Honningsveg. Efectivamente allí la ventisca se había transformado en fina lluvia.

La visita a la insulsa Ciudad nos confirmó de lo inútil que había sido llegar hasta aquí. Incluso, el observar el sol de medianoche lo pospusimos para latitudes un poco más meridionales, esperando encontrar un tiempo más despejado. 

Los 70 y pico kilómetros del último tramo, entre Russenes y Honnibgsveg, según mi esposa eran muy bellos, yo pendiente de la estrecha carretera apenas pude disfrutarlo, lo que si ambos recordamos con agrado son unos renos que pastaban a la orilla de la carretera y que con sus astas aún jóvenes parecía que las tenían recubiertas de algodón. Me pregunto el porqué estos animales que vimos frecuentemente en éste viaje inspiran este marcado sentimiento de simpatía… mi mujer quedó prendada de estos animales y en cuanto vislumbraba alguno… parada segura! Sin embargo, nosotros para ellos éramos invisibles…

También cabe mencionar de este tramo de carretera, la especial composición del terreno, pizarra cortada en finos estratos horizontales.

Dejamos atrás sin visitarla, Hammerfest, población clave en la invasión de Noruega por Alemania en la segunda guerra mundial, para asegurarse en invierno el suministro de hierro sueco a la cuenca del Ruhr.

ALTA

Nuestro siguiente punto de parada fue la población de Alta (a unos 240 Km al sur de Cabo Norte)

Aparcamos en el Museo del mismo nombre sobre las 14 horas y nos dispusimos a visitarlo. Se trata de unos grabados desperdigados en una extensa área, magníficamente acondicionada con senderos de madera, los denominan las pinturas rupestres de Hjemmeluft y datan desde 4.200 (sin confirmar) hasta los 500 años antes de Cristo. Actualmente los han rellenado de pintura roja para facilitar su observación y en ellos se pueden distinguir renos y representaciones de algunas de las actividades de aquellos habitantes. Me llamó la atención unos personajes en una barca en que uno de ellos tiene en el aire una pequeña red en el acto de lanzarla al mar.

Es curioso que el descubrimiento de estos grabados (Patrimonio de la Humanidad) lo realizó recientemente un operario de la compañía telefónica cuando estaba clavando en una roca una clavija para sostener un poste. Han conservado un pequeño sector intacto (sin pintura) y se comprende que nadie se percatase de su existencia, son casi imperceptibles.

Aparte del extraordinario interés de la visita, que se puede realizar en forma de acertijo, mi esposa y yo competíamos en acertar el significado de los signos o dibujos, admirar el paisaje de fondo que enmarca el final del cañón y la parte interna del Altafyorden (Fiordo de Alta) complementan y ensalzan el extraordinario paseo.

La población de Alta que es el centro comercial de la Región de Finnmark concentra unos 15.000 habitantes de los 17.700 de toda la región y está situada a 69 grados 56 minutos Latitud Norte y no tiene otro especial interés. Tal vez, resaltar el clima tan benigno que disfrutan comparable al del Sur del País, gracias a la influencia de la corriente del Golfo.

TRÖMSO

Después de dormir estacionados sin problemas en el Parking del Museo, el día siguiente (4 de Junio) seguimos bajando hasta Tromso (410 Km) Ciudad Universitaria. Era viernes y la única carretera de acceso a la Ciudad era un seguido de automóviles huyendo de la urbe, sorpresivamente para estas latitudes muchos de ellos descapotados e imagino que para pasar aquél soleado fin de semana en el campo.

Aparcamos frente al Museo Ártico y al visitarlo tuvimos la sorpresa de que la empleada a cargo era Española, visionamos un espléndido documental en pantalla envolvente que les recomiendo. A continuación, nos trasladamos a la estación del Funicular Aéreo (Fjellheisen) que ascendía a los 420 metros del Monte Storsteinen. En una rápida ascensión de solo unos minutos pudimos disfrutar de una de las más bellas vistas de un conjunto urbano envuelto por el mar, fiordo y nevadas montañas.

En el Restaurante que hay en la cumbre estaban celebrando una especie de convención de Empresa y una elegante muchachada veinte-añera deambulaba por allí con una copa de Champagne en la mano, sorprendentemente guardando una compostura, seriedad y aplomo que sus brillantes ojos traicionaban. 

Decidimos visitar el resto de la Ciudad al día siguiente y no satisfechos con el Camping que estaba al pié del Aéreo, tomamos la carretera hacia la entrada del Fiordo. Que gran idea… desde allí en un inmenso y despejado Camping, pudimos observar el sol de medianoche que curiosamente hace el amago de ocultarse en la orientación Norte, no en el Oeste como invariablemente estamos acostumbrados los meridionales.

Aprovecho para mencionarles algo que probablemente ya sepan. Es referente al Círculo Polar y que nosotros aprendimos en el viaje… esta línea la marca el punto en que al menos un día al año el sol no llega a ocultarse.

Aquí pudimos observar atónitos un salvaje acto perpretado por un supuesto nativo. Antes, les cuento la escena… mientras esperábamos observar la puesta de sol, nos llamó la atención una pareja de chillonas gaviotas de una especie muy pequeña que abunda aquí y que con total descaro incubaba dos huevos en el suelo, justo en medio de los escasos vehículos allí acampados. Mientras la hembra cuidaba de ellos, el macho eligió como atalaya de vigilancia el techo de una caravana noruega cercana a nosotros. Salí de mi AC para plantar el trípode de mi cámara e inadvertidamente invadí el espacio que el macho consideró peligroso para la seguridad del nido e inmediatamente se lanzó sobre mí en vuelos intimidatorios. Por descontado cambié la posición de mi cámara y fue una tierna escena ver a la hembra dejar el nido para acercarse a su pareja y recompensarle con unos arrumacos por su valentía. El macho regresó a su puesto de vigía y aquí comenzó el drama… con sus pezuñas rascando en el techo debió de despertar o molestar a los ocupantes de la caravana y el marido salió con un bastón y sin contemplaciones fue al nido y machacó los dos huevos a pesar de los esfuerzos defensivos de la pareja de pájaros.

Nos quedamos nosotros tan tristes y apesadumbrados como aquellos dos animalitos que dando vueltas alrededor del nido vagaban desconsolados. 

Y ya la puesta de sol se revistió de otro color…

En fin… al día siguiente por el reloj, no por la amanecida salimos temprano para no tener que ver de nuevo a aquél energúmeno y visitamos el interesante Museo de Admunsen y de las expediciones al Polo Norte,  cuajado de instrumentos, vestimentas y objetos usados en los viajes que han partido desde éste Ciudad considerada la Puerta del Ártico.

GRYLLEFJORD

Antes de dirigirnos a las islas Verstalen y Lofoten, decidimos acercarnos al Fiordo de Gryllefjord en la Península de Senja atraídos por lecturas que lo calificaban como el más bello de Noruega. En el camino, aparte de un diminuto puerto desde el que partía un pequeño galeón para tratar de avistar a medianoche las ballenas cargado de Turistas Noruegos que habían llegado en un gran Autocar y al que no teníamos opción de incorporarnos y que a la sazón estaban terminando de comer y preparándose para la travesía con alegres cantos,  el recorrido hasta el Fiordo no tuvo mayor relevancia.

La visita al Fiordo en sí tampoco mereció mucho la pena, si consideramos el largo recorrido que tuvimos que hacer. Cierto que éste debe de ser el único Fiordo Noruego que dada su corta extensión, es posible observarlo completo desde un solo punto. La única población, Torsken tiene unos 470 habitantes y no aparenta grandes atractivos. Probablemente, en días más despejados y con semi-puestas de sol todo el conjunto adquiera unos tintes mucho más bellos… no siempre se puede acertar con el mejor momento para ver las cosas y también los imponderables climatológicos juegan su papel!
 
VERSTALEN-LOFOTEN

Sabíamos de sus dramáticos paisajes, su clima benigno, su aire cristalino y sus pueblos tan característicos que hacen de estas islas el paraíso de los fotógrafos. Así abordamos el puente que las une al Continente con verdadera emoción.

Desgraciadamente una torrencial lluvia nos mantuvo confinados en un Camping dos días seguidos. Tampoco la excursión que pensábamos hacer (a pesar de su alto precio) desde Andenes para avistar las ballenas fue realizada.

Verán, a la llegada a Andenes a media tarde con lluvia y viento, me acerqué al puerto y justamente llegaba la embarcación que había realizado la excursión aquél día. Pensaba dirigirme a algún turista para preguntarle sobre el éxito del viaje… señores, no fue necesario… la cara de enfado e irritación de todos ellos era un poema demasiado elocuente para atreverme a formular la pregunta. Así que decidí que si a la mañana siguiente el tiempo no mejoraba, renunciaría a la salida por el mar, y así fué, dado que el tiempo encima empeoró, dando paso a los dos días que nos vimos forzados a  aburrirnos en un camping en Storoya. Nos reuníamos en una caseta habilitada con cocinas y congeladores para el uso de los campistas de bicicleta o automóvil con tiendas y se formaron unas amenas tertulias multilingües. Allí conocí a un amable matrimonio Británico que planeaba escalar algunas de las modestas cumbres de las islas, estaba también un ciclista alemán, que dormía en una minúscula tienda medio inundada de agua de lluvia. Algún noruego también se acercaba a calentar agua o comida pero ninguno dio muestras de querer relacionarse con nosotros. Esta actitud, salvo contadas ocasiones, se repitió a lo largo del viaje, sin embargo estas pocos contactos fueron encuentros de lo más placentero... recordamos con agrado una dama en un Ferry que por propia iniciativa se acercó y se esforzó en hablarnos en su limitado español.

Bien, afortunadamente al tercer día el tiempo mejoró y pudimos reanudar el viaje que fue desde entonces hasta dejar las islas (parafraseando una opereta) una “pura maravilla”

Voy a mencionarles Nusfjord por estar este pueblo protegido por la UNESCO, pero son muchos los que no pueden dejarse de visitar. Mencionaré también Henningsvaer… estábamos visitando este precioso pueblo cuando distinguí encima de la puerta de una tienda de recuerdos una bandera que reconocí como la Balear, al tiempo que se lo comentaba a mi esposa oí una voz a mi espalda que me decía en catalán-mallorquín “no se equivoca” La Tienda pertenecía a un Mallorquín que hace años desposó con una Noruega y habita en aquél solitario pueblo. Su Cuñada regenta un acreditado Restaurante de la población en el que comieron los Reyes de España invitados por los Reyes Noruegos.

Podría continuar ensalzando la belleza de estas islas, pero mejor hablan las fotografías que adjunto.

Pero permitan que para acabar este capítulo, les cuente una anécdota.

En un solitario y como todos en aquella isla, precioso pueblo, me ocurrió algo insólito, estando caminando en el puerto por unos pasadizos-puente de madera, se me acercó un niño nativo de unos 8 años con una cámara fotográfica en la mano y me pidió en inglés permiso para hacerme una foto. Era la primera persona nativa que había visto en el pueblo y además su pregunta me resultó tan inesperada que no reaccioné a preguntarle qué aspecto mío le resultaba tan chocante como para hacerme una fotografía… yo que soy tan aficionado a “cazar” a la gente, me sentí por una vez atrapado… ya ven que aún hoy en día existen lugares en Europa donde un extranjero es “cosa rara”… 


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